Hay palabras que usamos tanto que corremos el riesgo de vaciarlas. Paz es una de ellas. La pronunciamos con facilidad, la escribimos en carteles, la cantamos un día al año… pero no siempre nos detenemos a pensar qué significa realmente educar para la paz en la escuela, y más concretamente en la clase de Religión.
Cada 30 de enero, la Jornada Escolar de la Paz y la No Violencia nos coloca delante de esta pregunta. No como una obligación más del calendario, sino como una oportunidad: la de mirar el mundo sin cerrar los ojos y ayudar a nuestro alumnado —de Primaria y de ESO— a comprender que la paz no es algo lejano ni abstracto, sino una tarea diaria que empieza en lo pequeño y se conecta con lo global.