Empiezas esta película con la guardia baja. Ovejas que hablan. Hugh Jackman de pastor. Un misterio familiar con humor británico y una premisa tan disparatada que parece imposible que funcione. Te sientas a pasar un buen rato pensando que vas a ver una especie de versión detectivesca de Babe, el cerdito valiente, y de pronto, sin que nadie te avise, las ovejas te hablan del duelo, de Dios, de la memoria y de lo que significa cuidar de verdad.
Incomoda un poco. Sobre todo si llevas años usando, sin pensarlo demasiado, palabras como rebaño, guía, cuidado, acompañamiento o pastor.
Las ovejas detectives no es una película religiosa. Pero tiene alma. Y eso, en el aula de Religión, vale mucho más que una película con intención catequética.