Hay noticias que irrumpen en nuestra vida como una tormenta. Durante unos días ocupan las portadas, llenan las conversaciones y se cuelan entre los mensajes que compartimos casi sin pensar. Todo parece detenerse mientras miramos las imágenes y repetimos la misma pregunta: «¿Cómo ha podido pasar?».
Sin embargo, la actualidad tiene una extraña facilidad para pasar página. Lo que ayer parecía urgente queda pronto sepultado bajo nuevos titulares, nuevas polémicas y nuevas prisas. Nosotros seguimos adelante. Las personas que lo han perdido todo, no.