Las palabras forman parte de la experiencia humana: nos permiten nombrar lo que no está presente, expresar afectos y transmitir significados profundos. En la tradición cristiana, la Palabra de Dios es una fuente de vida y de encuentro. Desde pequeños, los niños pueden descubrir que algunas palabras tienen un valor especial para los creyentes, porque expresan realidades que dan sentido a su vida: Dios, Jesús, María, Iglesia.