Esta semana los periódicos se llenan de Semana Santa. Titulares sobre récords de turistas en Sevilla, Málaga o Valladolid. Cifras de pernoctaciones hoteleras. Predicciones del tiempo para las procesiones, como si la lluvia fuera el único riesgo que importa. Reportajes sobre la indumentaria de las cofradías. Entrevistas a alcaldes hablando de impacto económico. Y de vez en cuando, casi como para compensar, una pieza de color sobre el nazareno que lleva cuarenta años en la misma hermandad. Todo correcto. Todo legítimo. Y, sin embargo, algo falta.