La última semana antes de las vacaciones suele poner al profesorado ante una situación muy reconocible: el cansancio acumulado del trimestre, la dificultad para sostener el ritmo ordinario de trabajo y la tentación de llenar esos días con actividades poco conectadas con la programación. Sin embargo, precisamente ahí aparece una buena oportunidad pedagógica. Lejos de ser un tema “extra” o un simple recurso ambiental de final de trimestre, la Semana Santa puede abordarse en el aula con sentido curricular, siempre que se haga con intención educativa, rigor y un enfoque adecuado al contexto del centro.
Te aviso: esta entrada quizá no sea tan práctica como otras, pero creo que es necesaria para que nuestras clases no se conviertan ni en catequesis ni en salas de cine. Nuestra asignatura tiene rigor. Espero que te ayude a pensar.