Adolescentes y Biblia. A veces el problema no es que el alumnado adolescente rechace la Biblia. El problema es que no sabe qué hacer con ella. O qué le hemos contado... La abre y encuentra nombres extraños, guerras antiguas, genealogías, normas que suenan lejanas, parábolas que parecen sencillas pero no lo son, cartas dirigidas a comunidades que no conoce y relatos que han atravesado siglos de historia, arte, literatura, política, ética y espiritualidad. Y claro, si la Biblia se presenta como un bloque cerrado, intocable y sin preguntas, el grupo se desconecta. ¿Lo solucionamos?