Inmaculada Concepción de María. Todo empezó un 8 de diciembre…

diciembreLa editorial Edebé, recibe su nombre de “Ediciones Don Bosco”, por su fundador. Y para toda la familia salesiana el 8 de diciembre es un día muy especial porque fue cuando dio comienzo la obra salesiana que hoy se extiende por todo el mundo. Por eso hoy queremos hacer un pequeño homenaje desde nuestra web para profesores de Religión Católica. Para agradecer que hoy todo siga tan vivo.

Todo empezó un 8 de diciembre. Tal y como comienzan las cosas grandes en la Familia Salesiana, en oración, con un cura, un muchacho de la calle y un Ave María. El 8 de diciembre tiene une eco especial. Don Bosco, en los últimos años de vida, echando la vista atrás solía decir que: “todo empezó con un Ave María un 8 de diciembre de 1841”.

Ese 8 de diciembre de 1841, ese en concreto, hacía mucho frío en Turín. Tanto frío hacía, que un jovenzuelo sin oficio ni beneficio, huido del campo a la ciudad como tantos otros huérfanos, buscando un lugar donde cobijarse y encontrar algo de calor, fue a entrar en una iglesia que al menos tenía la puerta abierta. Aunque no entrara por fe, iba buscando algo que le diera esperanza.

 

No pensaba ese muchacho, que ese momento iba a marcar un hito histórico. Sin darse cuenta, y parafraseando a Malala, “un joven, un sacerdote y un Ave María” iban a cambiar muchas historias personales, pues de esa relación de misericordia y amor iba a surgir la Congregación Salesiana. Don Bosco mismo en sus Memorias del Oratorio nos lo cuenta así:

Estaba preparándome para celebrar la misa. El sacristán se está peleando con un joven y le dice:

  • ¿Qué vienes a hacer en la sacristía? ¡Márchate de aquí!” Y comienza a golpearlo.
  • “¿Qué haces? ¡Deja a ese niño!”, le grité.
  • “Ven, ven aquí. No te haré nada. ¿Cómo te llamas?”.
  • “Bartolomé Garelli. Soy aprendiz albañil y no tengo ni padre ni madre”.
  • “¿Sabes leer? ¿Escribir? ¿Te recuerdas al menos de las oraciones? ¿Asistes al Catecismo?”.
  • “Como soy mayor que otros se burlarán de mí y no me atrevo. Me da vergüenza”.
  • “¿Me puedes esperar hasta que termine la Misa?”.
  • Terminada la Misa, llevé al muchacho a la sacristía.
  • “¡Bien! Y ahora comencemos. Antes recemos juntos un avemaría a la Virgen. Me has dicho que no sabes leer, que no sabes escribir, que no te acuerdas de las oraciones… ¿Sabes al menos silbar?”.
  • “¡Oh, eso sí!”, responde Garelli con una amplia sonrisa.

Don Bosco había vencido: la puerta de la confianza se había abierto. Terminada la primera lección, Don Bosco le hace prometer que volverá el domingo siguiente trayendo otros amigos. El chico cumple lo prometido y vuelve con una decena de jóvenes de unos 15 años, casi todos albañiles como él. Don Bosco termina así su relato:

A este primer alumno se unieron otros; durante aquel invierno me limité a algunos mayorcitos que necesitaban una catequesis especial y, sobre todo, a los que salían de las cárceles. Entonces palpé por mí mismo que si los jóvenes salidos de lugares de castigo encontraban una mano bienhechora que se preocupara de ellos, les asistiera en los días festivos, les buscara colocación con buenos patronos, les visitara durante la semana, estos jóvenes se daban a una vida honrada, olvidaban el pasado y resultaban, al fin, buenos cristianos y honrados ciudadanos“.

La Editorial como parte de esta Familia Salesiana sigue ayudando con sus materiales a tantos profesores que se empeñan como Don Bosco en hacer llegar el mensaje de fe y esperanza a todo joven que quiera aprender. Nuestra pasión es llegar a conseguir que nuestros alumnos sean buenos cristianos y honrados ciudadanos. Hoy día de la Inmaculada, recordando ese 8 de diciembre, queremos agradecer a Dios tantas oportunidades y sobre todo queremos agradecer la Familia Salesiana, que sigue haciendo realidad los sueños de Don Bosco.

Jesús M. Gallardo Nieto
Profesor de Religión Católica