Adviento: sorpresa y esperanza – Materiales para trabajar en clase de Reli

Adviento

Adviento es el primer tiempo fuerte del año litúrgico. Un tiempo litúrgico interesante que nos ayuda a mirar el pasado para comprender el presente pero esperando un futuro más benévolo de la mano de Dios.

Quizá hoy más que nunca estemos necesitados de las actitudes que nos pide vivir el Adviento, la espera, la sorpresa, la esperanza, el silencio expectante. Dios se manifiesta a lo largo de la Historia y es lo que celebramos en este tiempo.

El currículo recoge este tiempo litúrgico para ser trabajado en 2º de Primaria. Ofrecemos una serie de materiales que pueden ser útiles para ese curso, pero que también pueden usarse para hacer una pequeña referencia en las clases de Religión tanto en otros cursos de EP como en la ESO, aunque no estén dentro del temario.

Adviento en el currículo

Bloque 3. Jesucristo, cumplimiento de la Historia de la Salvación contenidos

  • El Adviento, espera del cumplimiento de la promesa de salvación

Criterios de evaluación

  • 2. Aprender el significado del tiempo de Adviento.

Estándares de aprendizaje

  • 2.1 Identifica los signos de Adviento como tiempo de espera.
  • 2.2 Reconoce y valora la necesidad de la espera como actitud cotidiana de la vida.

 

Propuesta didáctica

Punto de partida

Podemos, antes de nada, situar el tiempo litúrgico en el que nos encontramos, dentro del año litúrgico. Para ello podemos ver con los alumnos estos vídeos:

 

Profundizando

Adviento viene del latín Ad ventus Redemptoris y quiere decir «la venida del Redentor». Desde del comienzo de la Iglesia, siempre ha esperado que Jesús vuelva. Por eso ha dedicado un tiempo litúrgico, el comienzo del año para los cristianos, a pensar, orar y reflexionar sobre esa venida.

El Adviento cristiano tiene dos partes:

  • Primera parte: dos primeras semanas. Se reflexiona sobre la vuelta de Jesús, sobre la «segunda venida»… Si Jesús volviera hoy mismo… ¿qué se encontraría? ¿Se pondría contento?
  • Segunda parte: dos últimas semanas. Se reflexiona sobre la primera venida de Jesús, sobre cómo fue la primera Navidad y cómo los habitantes del mundo acogieron (o no) a Jesús.

Símbolos del Adviento

Para celebrar el adviento, la Iglesia tiene algunos símbolos externos sencillos que le hacen reflexionar:

  • En las celebraciones litúrgicas se destaca mucho la palabra de Dios.
  • El color de los manteles y los adornos y las ropas del sacerdote, son el morado, porque es el color de la espera y la esperanza en la Iglesia. El tercer domingo de Adviento, también puede usarse un color rosa o un morado más claro, porque es el domingo conocido como de Gaudete, es decir de alegría porque celebramos que Jesús está muy cerca.
  • Uno de los símbolos que ayudan a tomar consciencia de estas cuatro semanas de preparación, es la corona de Adviento. Y con ella el significado y el simbolismo de la luz. Vamos a profundizar un poco más en esto.

La luz, el fuego y la corona de Adviento

Información para el profesor/a
La luz es el símbolo patrístico del ámbito celestial y de la eternidad. La luz simboliza la vida, la salvación, la felicidad acordada por Dios… La ley de Dios es la luz en el camino de los hombres; la luz de Dios disipa las tinieblas y llama a los hombres y mujeres a la salvación.

La profecía mesiánica hace referencia a la luz:

El pueblo que caminaba a oscuras vio una luz intensa, los que habitaban un país de sombras se inundaron de luz. Is 9, 2

En el Evangelio leemos las palabras de Jesús:

Vosotros sois la luz del mundo […]. Brille vuestra luz ante los hombres, de modo que, al ver vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre del cielo.

Mt 5, 14-15

San Pablo, en la carta a los Efesios, dice:

Porque antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de la luz. (Ef 5, 8)

Ef 5, 8

El fuego, elemento que ilumina, calienta y purifica, indica la presencia y la bondad de Dios. Y así lo viven los Israelitas.

  • En el Éxodo, Dios llama a Moisés desde una zarza ardiente, y una columna de fuego guía a los israelitas por el desierto.
  • El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. […] Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza. (Ex 3, 2-4)
  • El Señor caminaba delante de ellos, de día en una columna de nubes para guiarlos; de noche, en una columna de fuego, para alumbrarlos. (Ex 13, 21)

Las cuatro velas de la corona de Adviento transmiten el mensaje de que, a medida que avanzan las semanas, la luz de Cristo disipa las tinieblas, la luz va creciendo. Suelen tener un color cada una, si es posible:

  • Primer domingo: La vela azul indica la actitud de vigilancia
  • Segundo domingo: La vela verde simboliza la esperanza, que es más que la simple espera.
  • Tercer domingo: La vela roja o rosa representa la alegría. Por ser el domingo de Gaudete, como hemos explicado.
  • Cuarto domingo: La vela blanca o amarilla, la presencia
    del amor de Dios en la tierra, el Emmanuel.

Puedes descargar este material para el profesor aquí.

Con los alumnos

Te proponemos comenzar con una actividad sencilla para que comprendan el valor del fuego y la luz coloreando un sol que puedes descargar aquí

Después puedes explicar los colores del Adviento, si es posible proyectando alguna Eucaristía o una celebración de Adviento. También se puede visitar la capilla en los lugares donde sea posible.

Recomendamos, para que sea lo más visual posible, colocar en el aula una pequeña corona de Adviento e ir encendiendo con los alumnos las velas con los colores indicados para que vayan comprendiendo el significado de encender las velas. También se puede llegar a un compromiso o un pequeño análisis de cuáles son los signos externos que acompañan a las actitudes que nos piden las velas que encendemos.

Por último sugerimos analizar con los alumnos el contenido de estos materiales para determinar si pertenecen a la primera parte del Adviento o a la segunda. También se invita a que los alumnos aporten evidencias de por qué lo asocian a una parte u otra con una sencilla pregunta: «¿Qué te hace decir eso?».

Para analizar: dos oraciones

Para analizar: dos textos

[1] El pueblo que caminaba a oscuras vio una luz intensa, los que habitaban un país de sombras se inundaron de luz. [2] Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: gozan en tu presencia, como se goza en la siega, como se alegran los que se reparten el botín. [3] Porque la vara del opresor, el yugo de sus cargas, su bastón de mando los trituraste como el día de Madián. [4] Porque la bota que pisa con estrépito y la capa empapada en sangre serán combustible, pasto del fuego. [5] Porque un niño nos ha nacido, nos han traído un hijo: lleva el cetro del principado y se llama Consejero maravilloso, Guerrero divino, Jefe perpetuo, Príncipe de la paz. [6] Su glorioso principado y la paz no tendrán fin, en el trono de David y en su reino; se mantendrá y consolidará con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre.

Isaías 9, 1-6

[68] —Bendito el Señor, Dios de Israel, porque se ha ocupado de rescatar a su pueblo. [69] Nos ha suscitado una eminencia salvadora en la Casa de David, su siervo, [70] como había prometido desde antiguo por boca de sus santos profetas: [71] salvación de nuestros enemigos, del poder de cuantos nos odian, [72] tratando con lealtad a nuestros padres y recordando su alianza sagrada, [73] lo que juró a nuestro padre Abrahán, que nos concedería, [74] ya liberados del poder enemigo, servirle sin temor en su presencia, [75] con santidad y justicia toda la vida. [76] Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque caminarás delante del Señor, preparándole el camino; [77] anunciando a su pueblo la salvación por el perdón de los pecados. [78] Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará desde lo alto un amanecer [79] que ilumina a los que habitan en tinieblas y en sombras de muerte, que endereza nuestros pasos por un camino de paz. [80]

Lc 1, 68-80

Para analizar: dos canciones

Para reflexionar: una narración

Jesús M. Gallardo – Profesor de Religión Católica