Evangelios y Nuevo Testamento, una breve introducción. Recurso para trabajar Secundaria #SerProfesdeReli

EvangeliosEvangelios, o lo que es lo mismo, la buena noticia de Jesús y su lugar en el Nuevo Testamento. Sin duda suponen una de los elementos que configuran la fe cristiana. En nuestras clases de Religión Católica suponen un recurso importante para dar a conocer a los alumnos. Os ofrecemos en este post una pequeña introducción que puede ser utilizada para trabajar directamente con los alumnos de Bachillerato y de modo indirecto con los alumnos de 1º de ESO en España.

 

¿Qué es el nuevo Testamento?

Se denomina Nuevo Testamento a la colección de los veintisiete escritos cristianos que forman parte de la Biblia. Se los designa así para distinguirlos del conjunto de escritos hebreos de la Biblia, llamados Antiguo Testamento y que son el colofón de ésta. Es decir, la reinterpretación bajo la perspectiva de la vida, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, el Cristo.

En las ediciones del Nuevo Testamento, los escritos que componen su colección aparecen ordenados según su género literario: los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las Cartas y el Apocalipsis.

 

Los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles

Los Evangelios son cuatro: según Mateo, Marcos, Lucas y Juan. 

A los tres primeros se les llama Evangelios Sinópticos, porque, a pesar de sus divergencias, presentan una trama o plan común y numerosas semejanzas literarias. El de Juan, sin embargo, no sigue el esquema de los otros tres.

Estos escritos pertenecen al género literario llamado Evangelio, palabra que significa buena noticia. En ellos se expone la Buena Noticia del mensaje de Jesús y se relata su actividad, el desenlace de su vida y su resurrección.

A este mismo género literario pertenece también el libro de los Hechos de los Apóstoles que, aunque a primera vista parece un escrito de tipo histórico, constituye en realidad la segunda parte del Evangelio de Lucas.

 

Cartas

Las Cartas son veintiuna y todas ellas pertenecen al género epistolar. Unas tienen poca extensión, y otras son cartas largas; unas van dirigidas a determinadas comunidades cristianas o a algún personaje relevante dentro de ellas, y otras a la Iglesia en general; unas se centran, fundamentalmente, en el desarrollo de un tema teológico, y otras tratan varios; unas abordan problemas concretos que afectan a la vida comunitaria, y otras a algún cristiano en concreto. 

Trece de las cartas se atribuyeron desde antiguo al apóstol Pablo (Romanos, 1.a y 2.a a los Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1.a y 2.a a los Tesalonicenses, 1.a y 2.a a Timoteo, Tito y Filemón), a las que después se añadió la carta a los Hebreos.

De las trece cartas atribuidas a Pablo, las dos a los Tesaloniceneses fueron consideradas como los primeros escritos paulinos. Las demás se dividieron en:

  • Grandes cartas (Rom, 1-2 Cor y Gal);
  • Cartas de la cautividad (Ef, Col, Flp y Flm); y
  • Cartas pastorales (1-2 Tim y Tit).

En la actualidad, sólo Rom, 1-2 Cor, Gal, Flp, 1 Tes y Flm se consideran incuestiona- blemente de Pablo. Las cartas restantes, incluida la de los Hebreos, serían obra de cris- tianos relacionados con los círculos paulinos.

Las otras siete cartas, llamadas católicas o apostólicas, se atribuyeron a diferentes apóstoles (Santiago, 1ª y 2ª de Pedro, 1ª, 2ª y 3ª de Juan, y Judas).

 

El Apocalipsis

El Apocalipsis, como indica su nombre, pertenece al género llamado apocalíptico, que se caracteriza por la revelación, a través de claves, imágenes y símbolos (en general, de difícil interpretación), de secretos relativos al curso de la historia o al fin de los tiempos.

 

 Evangelios y Nuevo Testamento, características generales

Todos los escritos del Nuevo Testamento se escribieron originariamente en griego y se compusieron entre mediados del siglo I d.C. y el final de éste. Dentro de ese margen, la autoría, datación y lugar de composición de muchos de estos escritos sigue siendo hoy día objeto de discusión entre los estudiosos del Nuevo Testamento.

El griego que utilizaron los autores del Nuevo Testamento es el llamado koiné o griego común, que, en la época de Jesús y del cristianismo primitivo, se hablaba en la cuenca oriental del Mediterráneo. La calidad literaria de los escritos neotestamentarios depen- de del conocimiento de la lengua griega que tenían sus autores y de su forma de expresión: unos emplean un griego más tosco y un estilo más popular, y otros un griego más pulido y un estilo más elevado.

Aunque la Iglesia considera todos los escritos del Nuevo Testamento como inspirados por Dios, no todos ellos tienen, desde el punto de vista religioso, el mismo valor. No cabe duda de que para un cristiano es mucho más importante cualquiera de los cuatro evangelios que, por poner un ejemplo, la carta a Filemón.

 

¿Cómo se escribieron los Evangelios?

Los Evangelios son el resultado de un proceso, más o menos largo, que abarca sucesivamente tres etapas:

  • La de la predicación y actividad del Jesús histórico.
  • La de los primeros seguidores de Jesús y las primeras comunidades cristianas que, a la luz de la Resurrección, hacen una relectura de la persona y obra de Jesús, y conservan y transmiten, oralmente y por escrito, los recuerdos sobre Él, en función de la vida interna de esas comunidades y de su actividad con los de
  • La de los evangelistas y sus escuelas, miembros de una comunidad cristiana y con una profunda experiencia de la fe, verdaderos teólogos y catequetas que seleccionan los materiales recibidos de la Tradición, los estructuran y les dan forma literaria.

Su intención no es escribir una biografía de Jesús o un resumen de su vida, sino ofrecer una interpretación y reflexión teológicas de su persona, mensaje y actividad, exponiendo los puntos de la fe cristiana que consideran esenciales para el seguimiento de Jesús. Asimismo, dan respuesta en sus páginas a la presentación de Jesús y a una invitación directa a creer en él.

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