Una de las claves de la Educación Infantil es partir del mundo simbólico y afectivo que ya habita en los niños y niñas. Los docentes de Religión sabemos que el corazón de la infancia late entre dibujos animados, canciones y personajes que representan sus primeros modelos de relación, valentía y amistad. Aprovechar esas referencias culturales no significa “secularizar” la clase de Religión, sino justamente lo contrario: introducir el Evangelio en el lenguaje que los estudiantes más pequeños comprenden y disfrutan.