Formación en Biblia: La misión de Jesús (Lc 4, 16-22)

MisiónHoy no te traemos una entrada «práctica». Hoy te proponemos una formación más personal, ahondar en la Biblia y su riqueza para nuestras clases de Religión nos ayuda sin duda a mejorar para nuestros alumnos. Vamos a ahondar en un aspecto bíblico, para analizar y preguntarnos cuál es nuestra misión como profesores de Religión Católica. La Misión de Jesús y nuestra misión: “El Espíritu del Señor está sobre mí”.

«Biblias con patas»

Aunque la expresión puede sonar chocante, es así. Como profesores de Religión nos damos cuenta de que muchos de nuestros alumnos solamente van a escuchar hablar de Dios, de la Iglesia, de la Biblia y de Jesús lo que tú les transmitas. Ciertamente es un regalo pero también una responsabilidad: ¿Qué imagen tengo yo real (currículo latente) de todo esto? Ellos nos leen constantemente. No vale impostar aquello que transmitimos. Lo nuestro no es dar catequesis, pero indudablemente nuestra labor se enmarca en el primer anuncio de Jesús. Como nos dijo Antonio Roura en su intervención en el Foro sobre el Currículo: «Los profesores de Religión Católica somos los “teólogos” en el Areópago del aula». Por eso es muy importante que seamos capaces de acercarnos a la Palabra de Dios para transmitirla lo más fielmente posible.

Antes de leer la Palabra

Antes de leer la Palabra, debemos tener en cuenta que hay tres niveles de lectura recomendados para poder extraer todo su significado.

  1. Nivel Histórico-Literario: Nos centramos en el texto en su contexto y en su momento histórico, analizando sobre todo la respuesta a esta pregunta: ¿Qué dice la Biblia?
  2. Nivel Teológico: En esta parte nos acercamos a la reflexión sobre la fe que comporta el texto y tratamos de responder a la pregunta: ¿Qué dice Dios en la Biblia?
  3. Nivel de lectura Kerigmático: En este nivel, nos acercamos sobre todo desde el punto de vista pastoral y personal-grupal, tratando de responder a lo que hoy nos lanza esta pregunta. ¿Qué me (nos) dice Dios en la Biblia?

Haremos un acercamiento desde los tres niveles.

Nivel de lectura 1: Acercamiento histórico-literario

Texto bíblico:

16 Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. 17 Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: 18 El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; 19 a proclamar el año de gracia del Señor». 20 Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. 21 Y él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Lc 4, 16-21

Este texto recoge una referencia a un texto del Antiguo Testamento. Antes de nada, debemos ser conscientes de que en el momento histórico en el que se escribe el texto de Lucas hay dos versiones de la Biblia circulando que son las que manejaban los creyentes: la Biblia Hebrea y la Biblia Griega o de los LXX.

La Biblia Hebrea

  • Recoge el canon (libros sagrados) de la religión judía. Se decide en Yammia, después del año 70 dC, momento en que tras la destrucción del Templo tienen que volver a las raíces de su identidad.
  • Está compuesta por los libros que originalmente están escritos en hebreo, es decir, 39 libros y es lo que los judíos llaman la TNK (TaNaK): Torá (ley), Neibim (profetas) y Ketubim (otros escritos).
  • Es la que adoptan (con adición de alguno más, otras confesiones cristianas no Católicas).

Biblia de los LXX

  • En la diáspora, dejan de usar el hebreo y se pasan al griego, poco a poco lo van dejando y por ello necesitan poder leer los textos sagrados en un idioma comprensible para ellos.
  • Cuenta la leyenda que 72 sabíos (6 por tribu), 72 días, tradujeron la Biblia Hebrea al griego y cada sabio hizo su traducción pero coincidieron en las palabras. Se llevó a cabo en Faro, Alejandría.
  • Era la Biblia que usaron los cristianos de origen no judío, mayoría muy pronto por lo tanto era la que manejaba Lucas.
  • En esta traducción se añaden algunos libros directamente en Griego (Sabiduría, Macabeos…) y hacen un total de 44 libros que son los que aceptan en su canon los Católicos.

Si comparamos el texto de Lucas con el texto de la Biblia de los LXX y la Biblia Hebrea obtenemos elementos curiosos que explican el por qué del versículo 20: «Todos tenían los ojos clavados en él». Echemos un vistazo:

Misión

La clave fundamental está en el versículo que Jesús omite deliberadamente. El final versículo 2 de la versión de Isaías. Es lo que da explicación porque el pueblo estaba ansioso de tomar venganza de la ocupación romana y Jesús lo omite deliberadamente.

Acercamiento teológico: ¿Qué dice Dios en lo que hemos leído? Misión de Jesús y Misión de Isaías

En el género profético es un recurso muy común el narrar la vocación del profeta que va unida siempre a su misión, su propósito vital. Misión, etimológicamente tiene su origen en el término latino missio, missionis que significa «enviado». Por eso, cuando Jesús termina diciendo «hoy se cumple esto que acabáis de oír». Está uniendo su misión a la de los profetas, y hace ver que no es suya, sino que es enviado por Dios, impulsado por el mismo Espíritu profético que suscitó a los grandes profetas de Israel.

Es interesante analizar lo que Jesús dice, y lo que no dice:

Lo que Jesús dice…

  • «El Espíritu del Señor» le ha ungido, es el Cristo, el ungido ¿Para qué?:
    • Proclamar la buena noticia (Εὐαγγελίσασθαι) a los pobres.
    • La libertad a los cautivos
    • A los ciegos dar la vista
    • A poner en libertad a los oprimidos
  • Esto es justamente «proclamar el año de gracia del Señor», esas acciones se llevaban a cabo en el Jubileo, una semana de años, es decir en el año 50, los judíos estaban obligados a «retribuir» a sus compatriotas las tierras, liberar, igualar. Era una medida para que hubiera justicia en el pueblo.

Lo que Jesús no dice…

  • Jesús no habla del desquite de Dios (נָקָ֖ם) que dice la Biblia Hebrea, ni si quiera de la retribución de Dios (ἀνταπόδοσιν) Biblia de los LXX.
  • Es porque aprovecha para ofrecer una nueva imagen de Dios, radicalmente en contra de la venganza, un Dios todo amor que no quiere nada más que el perdón. Es la imagen de Jesús también en el Evangelio de Lucas cuando reza por sus ejecutores «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». (Lc 23, 34)

Acercamiento Kerigmático: ¿Qué nos (te) dice la Biblia?

Lucas e Isaías presentan los tres carismas principales:

  • El carisma de la Palabra: hay cristianos llamados a vivir su vida para escucharla y otros para anunciarla.
  • El carisma de la Visión: Ver y enseñar a ver
  • El carisma de la Sanación: curar el dolor y redimirlo.

También nos presenta a los que deben ser los destinatarios:

  • Pobres, es decir todos los que tienen hambre y sed, también de transcendencia.
  • Ciegos: los que no ven y los que no quieren ver.
  • Cautivos: los que viven encerrados y dependientes de tantas ataduras que no les dejan ser ellos mismos.

Ante esta lectura conviene hacernos algunas preguntas:

  • ¿Cuál es nuestra misión?
  • ¿Qué significa que el Espíritu está sobre nosotros y nos unge?
  • ¿Cuál es la “buena noticia” que esperan de nosotros nuestros alumnos y las familias?
  • ¿Qué significa hoy liberar a los cautivos?
  • ¿Qué significa dar visión a los ciegos?
  • ¿Qué imagen de Dios transmito (transmitimos)?

Bibliografía

  • D’ORS, Pablo (2021). Biografía de la luz. Barcelona: Galaxia Gutenberg
  • Barrado, Pedro (2001). Preguntas clave sobre la Biblia. Madrid: PPC

 

Jesús M. Gallardo Nieto

Profesor de Religión Católica