El sentido humanizador del trabajo en Religión de 2º Bach

TrabajoHumanizar el trabajo es algo que no debería ser solo una obligación para los cristianos, sino para todos los seres humanos. Sin embargo a veces olvidamos que el trabajo no es solamente una fuente de ingresos para mejorar nuestra situación económica, sino que es fuente de dignidad, de autoestima y posibilita que las personas puedan desarrollarse en plenitud.

En esta entrada vamos a analizar el trabajo desde este punto de vista, para acercarnos a la propuesta de la Iglesia.

Contexto curricular: El trabajo en el currículo de Religión

El trabajo se estudia en el currículo de Bachillerato en el bloque segundo, relacionado con la Doctrina social de la Iglesia.

Contenidos

  • La persona, la vida, el trabajo, las relaciones internacionales y la economía a la luz de la doctrina eclesial

Criterios de evaluación

  • 1. Reconocer y apreciar el cambio que la doctrina social de la Iglesia otorga a la persona y a la vida.
  • 2. Deducir las consecuencias que implica la doctrina social de la Iglesia en el trabajo, las relaciones internacionales y la economía.

Estándares de aprendizaje

  • 1.1 Descubre, valora y justifica el sentido humanizador que tiene el trabajo.
  • 2.1 Propone proyectos o soluciones que podrían llevarse a cabo en las políticas nacionales o internacionales para hacer el mundo más
    humano.

Para trabajar esta secuencia didáctica, partiremos del esquema catequético clásico:

  • Ver: Analizar la experiencia humana que se propone.
  • Iluminar: Con un texto, con la Palabra, con un material que nos haga reflexionar
  • Actuar: Proponer una actividad que nos ayude a mejorar la experiencia humana analizada.

Ver: El trabajo hoy en día

Según la web datosmacro, del diario Expansión, estos son los datos más recientes del paro en España:

trabajo

Estos datos nos ponen en la tesitura de comprobar que es sangrante el número de parados menores de 25 años en nuestro país y que hay muchas personas que no tienen trabajo en general. Esto tiene unas consecuencias que implican no solamente a las personas que día tras día reciben un «no» a la hora de buscar trabajo, dañando su autoestima y haciendo empobrecerse a una familia, sino para todos. Destacamos algunas:

  • Para la persona
    • Desde el punto de vista económico, al no tener ingresos recurrentes, las personas se ven abocadas a depender de otras personas para poder satisfacer sus necesidades básicas.
    • Tiene grave repercusión en su autoestima y su autoimagen, porque el trabajo otorga dignidad y hace que las personas puedan demostrar su valía y valerse por sí mismas.
    • Dificulta poder autorrealizarse, formar una familia, contribuir al Estado de Bienestar.
  • Para el Estado
    • Una persona que trabaja y tiene un sueldo, colabora con el Estado a través de los impuestos directos (IRPF, por ejemplo) o los indirectos, al tener dinero puede consumir más bienes y servicios y pagar el IVA, que ayuda a incrementar los ingresos del Estado.
    • Sin embargo una persona que no tiene trabajo, pasa de ingresar dinero al Estado a demandar dinero del mismo ya que necesita tener unos ingresos mínimos que el Estado se compromete a cubrir.
  • Para la sociedad
    • El trabajo digno es un derecho fundamental y así se recoge en el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:
      • 1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
      • 2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
      • 3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
      • 4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.
    • Una sociedad democrática y que hace valer los Derechos Humanos, no puede esquivar el reto de que todos sus ciudadanos tengan trabajo y no un trabajo cualquiera, sino un trabajo digno.
    • El hecho de que uno de cada cuatro jóvenes menores de 25 años en nuestra sociedad no encuentre trabajo (los otros, aunque lo tengan, suelen estar por debajo de los 1.000€ de sueldo), hace que sea prácticamente imposible la emancipación con el consiguiente retraso de la maternidad y la paternidad y el envejecimiento de la población.
    • Si cada vez hay menos personas que disfrutan de una situación laboral desahogada, es más complicado mantener el Estado de Bienestar, peor sanidad, peor educación, peor infraestructuras, menos dinero para ayudas sociales…

Iluminar: ¿Qué dice la Iglesia acerca de esta realidad?

La Doctrina Social de la Iglesia, viene reclamando una humanización del mundo laboral desde su origen y sobre todo con el primer texto explícito de León XIII, sobre la situación de los obreros, la Rerum Novarum, publicada en Roma el 15 de mayo de 1891. El trabajo es valorado por la Iglesia como un modo de colaborar con Dios en la creación humana, por eso hace digno al ser humano porque participa en el mantenimiento de la obra de Dios.

Hay muchos textos del Magisterio que recogen esta inquietud de la Iglesia. Proponemos algunos:

Laboren Excercen:

“El hombre (y la mujer), creados a imagen de Dios, mediante su trabajo participa en la obra del Creador y, según la medida de sus propias posibilidades, en cierto sentido continúa desarrollándola y la completa, avanzando cada vez más en el descubrimiento de los recursos y de los valores encerrados en todo lo creado” (LE, 25)

Compendio de Doctrina Social

“Una sociedad donde el derecho al trabajo sea anulado o sistemáticamente negado y donde las medidas de política económica no permitan a los trabajadores alcanzar niveles satisfactorios de ocupación, no puede conseguir su legitimación ética ni la justa paz social” (CDS, 288)

La Iglesia siempre ha reconocido la necesidad de que el ser humano se realice en el trabajo. Y ha luchado por hacer esta realidad más humana, más justa y más profunda.

Recientemente, el Cardenal Osoro, ha escrito una carta pastoral sobre el tema. Destacamos algunos fragmentos que aclaran la postura de la Iglesia y que ayudan a humanizar el trabajo:

¿Cómo podemos ayudar los creyentes? ¿Qué debemos hacer? En la vigilia de oración que tendremos este sábado para preparar la jornada diocesana nos plantearemos ¿Acompañar en la esperanza? En este tiempo de Pascua, esta pregunta nos recuerda que, ante las dificultades, los cristianos hemos de mostrar con palabras y, sobre todo, con obras que el sufrimiento no va a tener la última palabra. Como subraya el Papa Francisco, «ante tanto dolor, ante tanta herida, la única salida es ser como el buen samaritano». Hoy hacen falta «hombres y mujeres que hacen propia la fragilidad de los demás, que no dejan que se erija una sociedad de exclusión, sino que se hacen prójimos y levantan y rehabilitan al caído, para que el bien sea común» (cfr. FT, 67).

Y nos propone unas vías de acción para todos los creyentes:

  1. Descubre lo que eres. El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene.
  2. Busca el humanismo verdad. Busca más justicia, mayor fraternidad y un planteamiento más humano de todos los problemas sociales, consciente de que esto vale más que los progresos técnicos.
  3. Entra en la hondura del evangelio del trabajo. Ahonda en la propuesta del Evangelio y la doctrina social de la Iglesia, en su sentido y en sus implicaciones.
  4. Participa en la obra realizada con el Amor de Cristo. Con esfuerzo y con fatiga, el trabajo te ofrece la posibilidad de participar en la obra de Cristo.
  5. Pide al Espíritu Santo que purifique y robustezca tu corazón y tus propósitos de generosidad. Harás más llevadera la propia vida.
  6. Deja que entre en el mundo la luz de la Resurrección de Cristo. Te hará percibir y hará percibir a otros el anuncio de unos nuevos cielos y una nueva tierra.
  7. Distingue entre progreso temporal y crecimiento del Reino de Dios. Es cierto que el primero ayuda a ordenar mejor la sociedad, pero hay que buscar signos reales del Reino aquí y ahora.

Actuar: ¿Qué podemos hacer?

Una de las instituciones eclesiales que más se mueve para hacer el trabajo más humano, es sin duda Cáritas. Cáritas Diocesana de Madrid, ha lanzado en la campaña de este año 2021, ha escogido el lema: «El Empleo es cosa de todos«.

Con esta campaña, se pretende hacer ver que es una realidad que nos afecta a todos y todos podemos poner de nuestra parte para poder hacer más humana esta realidad. Os invitamos a leer la revista de Cáritas del mes de abril que recoge un tema monográfico sobre esta realidad.

Ahora os toca a vosotros: ¿Qué puedes hacer? Aquí te dejamos algunas ideas, pero escucha en tu interior lo que se ha removido para que puedas hacer algo por los demás:

  • Una de las causas es la falta de formación. Muchos alumnos no terminan la ESO con la dificultad manifiesta que conlleva para encontrar empleo digno. ¿Qué puedes hacer? Clases, apoyo, en tu Centro, ofrecerte, ayudar a personas sin recursos, buscar alguna ONG.
  • Infórmate en Cáritas Diocesana cómo puedes ayudar.
  • Cread una red de apoyo a personas necesitadas de trabajo.
  • Haz una lista de lo que se te da bien y que puedas ofrecer a otras personas para mejorar su situación laboral
  • ¿Qué más se te ocurre?

Jesús M. Gallardo Nieto

Gracias a Susana OH por la inspiración y por su lucha incansable por la dignidad humana.