Hablar de la Cuaresma en Educación Infantil consiste en explicar un tiempo litúrgico con palabras grandes y además en crear un clima adecuado para entenderlos. Un clima que ayude a los niños y niñas a intuir que hay momentos del año en los que caminamos un poco más despacio, miramos hacia dentro y aprendemos a cuidar mejor a quienes tenemos cerca.
En Infantil —y especialmente a los 4 años— la fe, como en el resto de acciones que viven, se aprende tocando, viendo y haciendo. Por eso, la Cuaresma se convierte en una oportunidad educativa preciosa: no para “entenderlo todo”, sino para empezar a vivirlo a través de signos sencillos, gestos cotidianos y pequeños compromisos posibles.