Ayuda… ¿De dónde vendrá la ayuda? – Teatro para EP

AyudaAyuda es una palabra que nos remite a la necesidad de convivir con los otros. Los valores cristianos se pueden comunicar muy bien a través de la dramatización. Por eso os ofrecemos una pequeña dramatización que nos ayuda a mejorar la convivencia y a introducir valores desde el punto de vista humano, base de la fe.

 

Título: ¿De dónde vendrá la ayuda?

Personajes:

  • Narrador 1
  • La Sonrisa
  • Narrador 2
  • La Mirada
  • Corro de la Humanidad: 4 chicos y 4 chicas
  • La Palabra
  • Paula
  • El Amor
  • Ana
  • Carlos
  • Óscar

 

Escena I

Se encienden las luces. En el fondo del escenario hay rollos de papel pinocho de colores. En el centro, se ve un corro de ocho chicos y chicas con las caras maquilladas de diferentes colores. Están serios e inexpresivos (sólo se ve la cara a la mitad de los niños, los otros están de espaldas al público). Entran en el escenario los narradores.

Narrador 1: Hacía tiempo que las personas parecían preocupadas. No se entendían las unas con las otras y todo el mundo se sentía muy solo.

Narrador 2: En el mundo se escuchó un gran silencio. Era un silencio lleno de tristeza y malestar. El silencio de no poder comunicarse, el silencio de no tener a nadie con quien hablar.

Narrador 1: Todo iba muy mal. Hasta que un día los chicos y las chicas de la clase de cuarto de la escuela… pidieron ayuda.

Se apagan las luces.

Escena II

Se encienden las luces y aparecen dos chicos y dos chicas con ropa actual.
Paula (con cara de preocupación): ¡Chicos, creo que tenemos que hacer alguna cosa para mejorar la comunicación entre todos nosotros!

Ana (con cara triste): ¿Pero creéis que nosotros solos podemos hacer algo?

Carlos (con tono enérgico): ¡Claro que sí! Sólo tenemos que ponerle mucha imaginación y ganas.

Se apagan las luces. Nadie sale del escenario.

Narrador 1: Con ilusión y energía todo es posible. Así fue cómo nuestros amigos hablaron con la Sonrisa.

Se apagan las luces.

 

Escena III

Se encienden las luces. Entra en el escenario la Sonrisa (vistiendo tejanos y una camiseta blanca estampada con su símbolo).

Ana (dirigiéndose a la Sonrisa): ¡Hola, Sonrisa! ¿Puedes ayudarnos? Cada día parece que las personas están más tristes y solitarias.

Sonrisa (dirigiéndose a los chicos y al público): Si dibujamos una sonrisa en nuestro rostro, puede ser que por arte de magia se convierta en contagiosa. Éste es el primer paso para romper las barreras que nos separan de los demás.

Óscar: ¡Tienes razón! A mí me gusta la gente que sonríe porque transmite alegría.

Sonrisa (dirigiéndose a Óscar y a los demás): ¿Qué queréis que haga?

Paula (dirigiéndose a la Sonrisa): Podrías dar una vueltecita por nuestro mundo y quedarte una larga temporada en él.

Sonrisa: ¡Claro que sí! A mí me encanta estar en cada persona.

La Sonrisa se dirige hacia el corro de niños y se sitúa en el centro. En ese instante, el corro da media vuelta y se dibuja una sonrisa en cada uno de ellos.

Narrador 2: Parece que la Sonrisa ha mejorado un poco las cosas, pero seguro que la Palabra también podrá hacer algo para ayudar a nuestros amigos.

Se apagan las luces.

 

Escena IV
Se encienden las luces. Entra en el escenario la Palabra (vistiendo tejanos y una camiseta blanca estampada con su símbolo).

Ana (con cara sonriente): ¡Hola, Palabra! Estamos muy contentos de oírte. Tú nos ayudas a entender a las personas y también dejas que puedan conocernos.

Palabra (dirigiéndose al público): Cuando estamos dispuestos a escuchar y a expresar lo que pensamos, nos sentimos cerca de las personas que nos rodean.

Paula (con cara de sorpresa): Entonces, ¿crees que podrías ayudarnos? Parece que todo el mundo tiene problemas para comunicarse. Unos porque no escuchan, otros porque no quieren entender a nadie…

Carlos (con cara triste): Otros porque no creen en el diálogo, otros porque viven encerrados en sí mismos…

Palabra: Si os parece bien, me acerco a vuestro mundo y veo qué es lo que puedo hacer por todos vosotros.

Ana: ¡Muchas gracias!

La Palabra se acerca y entra en el corro. El corro da media vuelta mientras unos hablan con los otros animadamente. Se apagan las luces.

Narrador 1: La Sonrisa y la Palabra han sido fundamentales para mejorar la comunicación. Creo que la Mirada estará encantada de poder ayudar.

 

Escena V
Se encienden las luces. Entra en el escenario la Mirada (vistiendo tejanos y una camiseta blanca con su símbolo).

Óscar (dirigiéndose a la Mirada): Mirada, ¿tú puedes ayudarnos a mejorar nuestras relaciones con los demás?

Mirada: Estoy segura de que sí puedo hacerlo. Soy una mirada abierta a los demás, con ganas de aprender de todas las personas. No puedo ser una mirada que se fije sólo en los defectos. Tengo que ser capaz de ver lo mejor de cada uno.

Paula: ¡Uf, qué difícil!

Ana: ¿Quieres decir que tenemos que mirar de forma atenta y amistosa, incluso las diferencias de los demás?

Mirada (dirigiéndose a los chicos y al público): ¡Claro que sí! Cada persona puede ser un regalo para todos nosotros. No tenemos que ver las diferencias como obstáculos que nos separan, sino como algo que nos une.

Carlos: ¡Me parece que tendremos que practicar desde este momento!

Mirada: ¡Muy buena idea!

La Mirada se acerca al corro y entra en él. Todos sus componentes se miran. Se apagan las luces

Narrador 2: Nos falta la mayor ayuda de todas: el Amor.

 

Escena VI

Se encienden las luces. Entra en el escenario el Amor (vistiendo tejanos y una camiseta blanca estampada con su símbolo).

Amor: Creo que me necesitáis…

Ana (con cara dubitativa): Creemos que sí. ¿Qué puedes hacer por nosotros?

Amor: Cada persona de este mundo es como la pieza de un gran puzzle. Tenemos que ser capaces de encajar los unos con los otros. Todas las piezas tienen la misma importancia, todas son necesarias e igual de valiosas. Y sólo el amor puede unir las piezas del puzzle.

El Amor se dirige al corro y se sitúa dentro de él. El corro da media vuelta con todos sus miembros cogidos de las manos y con expresión alegre. Se apagan las luces y se baja el telón.

 

¿De dónde vendrá la ayuda?

Silvia del Río Torrent