#ReliEsTendencia – Innovación o el necesario cambio metodológico en Religión Católica

cambioLa palabra “innovación” nos produce diversas emociones. Habrá quien la acoja con emoción, con la emoción del niño que estrena algo nuevo, o con miedo del que ve amenazada la seguridad de su zona de confort. Sin embargo, para los que nos dedicamos a enseñar Religión Católica es y ha sido siempre un acicate, un estímulo para salir a los nuevos areópagos a llevar el mensaje de Jesús. En esta entrada vamos a reflexionar sobre el necesario cambio que debemos llevar a cabo para adaptarnos a la sociedad y los alumnos del siglo XXI, también reflexionaremos sobre cómo se está llevando a cabo este cambio.

Los frecuentes cambios legislativos y una «gestión de aula» cada vez más absorbente contribuyen a que a la hora de realizar las programaciones toda ayuda sea bien recibida; el 90% de los docentes reconoce que elabora sus programaciones a partir de las que le proporciona la editorial que utiliza o de las que encuentra en Internet. Solo un 9% afirma que las hace cada año partiendo de cero.

 

 

cambioCambios introducidos por el nuevo currículo

A pesar de las dificultades que ha supuesto la implantación de la LOMCE y el nuevo currículo de Religión, la mayor parte del profesorado ha asumido con normalidad los cambios introducidos. De hecho, el 82% afirma estar al corriente de los mismos (algo menos entre los docentes de la escuela religiosa, tanto de Primaria como de Secundaria).

De los diversos cambios propuestos en el nuevo currículo, los que han recibido una mejor acogida entre el profesorado han sido los que contribuyen a equiparar la asignatura de Religión con el resto de áreas desde el punto de vista académico (por ejemplo el nuevo enfoque competencial, la redefinición de contenidos por curso y no por ciclo o el modo en que se estructura curricularmente el área).

A su vez, los que despiertan mayores recelos son los que tienen que ver con la evaluación, ya que, en la práctica, suponen un incremento importante del trabajo de gestión de aula. Además, si se tiene en cuenta que para muchos de estos docentes «la teoría» no debe ser algo prioritario en esta asignatura, tener que invertir demasiado tiempo en tareas así no les resulta demasiado interesante.

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La clase de Religión como un lugar de encuentro

A priori la secuenciación de la clase según la describen los docentes consultados no ofrece novedades importantes. Para comenzar se hace una presentación motivadora del tema que se va a trabajar y a continuación se pasa a la explicación de los contenidos. Después, suele abrirse un pequeño debate con los alumnos y se lleva a cabo alguna actividad para afianzar lo explicado, bien individualmente o por equipos. Por último, se corrigen los resultados, relacionándolos con lo trabajado en clases ante rumores y tratando de afianzar los conceptos principales del tema.

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Ahora bien, lejos de asumir un formato tradicional de clase, muchos de estos docentes afirman haber optado por incorporar diferentes aspectos que contribuyen a hacerla más dinámica e innovadora. Por ejemplo, un tercio recurre con frecuencia a metodologías activas favoreciendo con ello un modelo de aprendizaje claramente significativo entre sus alumnos. Se trataría de hacer experiencia, de llevar a la vida la clase de Religión. Otro 27% busca compaginar lo expositivo y lo aplicado utilizando las TIC y un 20% más prefiere innovar personalizando las actividades y dinámicas a realizar en clase según diferentes estilos de aprendizaje y adaptando sus estrategias de trabajo en función del alumnado.

La metodología empleada debe servir para hacer reflexionar a los alumnos, convirtiendo la clase en un espacio donde promover la escucha y el diálogo, y que acoja diferentes formas de concebir el hecho religioso. Por eso, debe tener distintos momentos: ver, escuchar, hablar pensar, construir, compartir… en ningún caso debe promover la pasividad sino todo lo contrario; partiendo de la experiencia debe intentar ser motivadora e interactiva.

El uso de libros de texto en papel constituye la norma en la clase de Religión, salvo en las aulas de Secundaria de centros públicos en donde la proporción de no-utilización de libros es mucho más elevada que en el resto. El recurso a la Biblia también es muy habitual y, tanto en Primaria como en Secundaria, son mayoría (65%) quienes confirman que el trabajo con textos bíblicos ocupa un lugar fundamental en sus clases.

Además de estos, también es frecuente la utilización de otros recursos como por ejemplo canciones, películas, comentarios sobre textos o cuentos, teatralizaciones, etc. Asimismo, algunos emplean cuadernillos complementarios por ejemplo sobre oraciones o con información sobre la vida de Jesús (en el caso de Primaria) o sobre aspectos relacionados con la interioridad y la trascendencia (en Secundaria).

Los que aseguran no utilizar ningún material didáctico de carácter editado representan únicamente un 3%.

 

 

La clase de Religión: proa de la Innovación

La inmensa mayoría (91%) opina que es conveniente aplicar en la clase de Religión las mismas metodologías que en las demás áreas. O lo que es lo mismo, equiparar esta clase al resto de asignaturas también desde un punto de vista netamente metodológico.

Ahora bien, la orientación con la que se imparta puede variar. Para los más «ortodoxos esta equiparación supone una legitimación de la asignatura de Religión como materia dentro del currículo y en base a ello sostienen que es bueno plantear una clase rigurosa (aunque no exigente), con suficientes contenidos teóricos como para no ser vista como «una maría» y que requiera de atención y estudio para ser aprobada.

No rechazan la aplicación de algunas innovaciones (por ejemplo, el uso de las TIC) siempre y cuando actúen como refuerzo de este enfoque global «magistral».

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En el lado contrario están los que proponen equiparar la asignatura de Religión al resto de áreas, remarcando precisamente su carácter diferencial, es decir, destacando la posibilidad de hacer de ella una materia más motivadora y amena, no tan fiel al currículo oficial sino más adaptada a las inquietudes de los alumnos, mucho más abierta a los cambios y las circunstancias que suceden en el mundo, mas participativa; en la que debe haber poco trabajo «teórico» y una evaluación alejada de los exámenes convencionales, con un enfoque más vivencial, de trabajo emocional y de valores cristianos etc. En tal caso, sostienen estos docentes, las innovaciones a aplicar actuarían con carácter preventivo, como una estrategia eficaz contra el abandono de la asignatura por parte de muchos alumnos que optan por la alternativa.

 

Jesús M. Gallardo Nieto

Profesor de Religión Católica