#ReliEsTendencia – El reto de la increencia

Increencia, secularización y diversidad religiosa son elementos que ponen de manifiesto que dar clase de Religión Católica hoy en día es una tarea casi heroica, aunque sea muy gratificante para los propios docentes de esta asignatura. En esta entrada estudiaremos este fenómeno y cómo afecta a la elección de nuestra materia.

Muchos estudios sobre la sociedad actual en general y la española en particular señalan la increencia como un rasgo que las define. Tal es así que buena parte de las familias que deciden apuntar a sus hijos a la asignatura de Religión es poco creyente o nada practicante o, incluso, indiferente ante lo religioso. Constituyen lo que se denomina «creyentes alejados» o «creyentes culturales».

Algunas de las causas que han llevado a esta situación son:Increencia

  • Secularización de la sociedad.
  • Crisis de valores y relativismo moral.
  • Minusvaloración del hecho religioso personal y social.
  • Otros factores, como por ejemplo, el aumento de la desestructuración familiar, un menor interés por el asociacionismo, etc.

 

 

De los niños y los jóvenes de hoy también se afirma que son la primera generación sociológicamente no cristianizada, es decir, jóvenes cada vez menos religiosos que no saben nada ni de fe ni de cultura religiosa y que dicen no sentir la necesidad de saberlo. La increencia a veces se da por desconocimiento.

Por otra parte, también existe la cuestión de la diversidad religiosa. El fuerte incremento de la Increenciapoblación extranjera durante estas últimas décadas ha producido un cambio progresivo en la composición religiosa de la población, que ha visto aumentar significativamente la proporción de musulmanes y cristianos no católicos (evangélicos, ortodoxos, etc.) procedentes principalmente de Latinoamérica y de países del Este europeo. Cada vez más, se tiende a reducir el valor de lo sagrado o lo espiritual al ámbito de lo privado.

 

Propuesta de trabajo para lanzar interrogantes a la increencia

IncreenciaPodemos hablar con nuestros alumnos acerca del dolor y el sufrimiento. Uno de los elementos que provoca más preguntas es el sufrimiento y el mal. La necesidad de responder al misterio del sufrimiento lleva a las personas a adoptar diferentes posturas frente a la vida. Podemos comentar con los alumnos distintas formas de afrontar el dolor y el sufrimiento:

  • La alienación. Algunos no pueden soportar el sufrimiento y huyen de él desesperadamente. Para ello utilizan cuanto tienen a su alcance: diversión, música, juego, placeres, dinero, etc. No se formulan ninguna pregunta porque les da miedo no encontrar respuesta. En el fondo es una forma velada de increencia, pues se actúa de la misma manera.
  • El ateísmo y el agnosticismo. Para otros, el sufrimiento es un escándalo incompatible con la existencia de Dios. En su opinión, la pregunta fundamental es: Si Dios existe y es bueno, ¿por qué permite el mal y el dolor? Reformulando el viejo dicho de Epicuro. Al no encontrar respuesta, viven de espaldas a Dios. Quizá hoy no hay ateos militantes, sino más bien increencia hecha estilo de vida.
  • La resignación. Otras personas sí creen que Dios existe, pero su relación con Él está presidida por el miedo. Consideran que el dolor y el sufrimiento son una injusticia y que Dios podría hacer algo para solucionarlo. Como no encuentran una respuesta inmediata, no les queda más remedio que resignarse a aceptar el dolor y el sufrimiento. Esta postura hace ver el sufrimiento como una prueba de un dios sádico que está muy lejos del Dios Amor que nos muestra Jesús.
  • La fe. Para los cristianos, la respuesta al sufrimiento está en Jesucristo. Creen que Dios los ama y que se ha manifestado en Jesús, que ha sufrido por ellos, ha muerto y ha resucitado para asegurarles la vida eterna. Aunque no tienen respuesta frente al misterio del mal, confían en la justicia de Dios y hacen lo que está en su mano para remediarlo.

IncreenciaHacemos un momento de pausa y pedimos a nuestros alumnos que identifiquen estas actitudes en sí mismos y en su entorno. ¿Cómo podemos vivir la fe? ¿Tienen sentido dentro de una experiencia cristiana?

Proponemos organizar un debate y aquí planteamos unos sencillos postulados que pueden ayudarnos a comprender mejor la experiencia de fe:

 

  • El dolor y la enfermedad tienen sentido, ya que, a través de ellos, se unen al sufrimiento de Jesús, que cargó con los pecados de toda la humanidad.
  • La muerte no es el final de la vida humana, sino que esperan la vida eterna, que inauguró Jesús con su Resurrección.
  • A lo largo de la vida, el ser humano varía de actitud según sus experiencias y según los acontecimientos y las personas con las que se encuentra. Por ello, su postura frente al sufrimiento no tiene por qué ser siempre la misma.

Jesús M. Gallardo

Profesor de Religión Católica