#EducandoDesdeCasa – Materiales – EP – Biblia: Daniel y el amo de la viña

amoAmo de la viña, solo hay uno, Dios. Daniel sabía a qué amo servía por eso no tenía miedo ni de los leones. Hoy te proponemos dos sencillas historias de la Biblia para trabajar con los alumnos de Primaria.

¿Reconocerán al Amo? ¿Cuál es el secreto de Daniel para no tener miedo a los leones?

Daniel y los leones

Encontramos esta historia en el capítulo 6 del libro de Daniel:

[4] Daniel sobresalía entre los ministros y los sátrapas por su talento extraordinario, de modo que el rey decidió ponerlo al frente de todo el reino. [5] Entonces los ministros y los sátrapas buscaron algo de que acusarle en su administración del reino; pero no le encontraron ninguna culpa ni descuido, porque era hombre de fiar que no cometía errores ni era negligente. [6] Aquellos hombres se dijeron: —No podremos acusar a Daniel de ninguna falta. Tenemos que buscar un delito de carácter religioso. [7] Entonces los ministros y sátrapas fueron al rey diciéndole: [8] —¡Viva siempre el rey Darío! Los ministros del reino, los prefectos, los sátrapas, consejeros y gobernadores están de acuerdo en que el rey debe promulgar un edicto sancionando que en los próximos treinta días nadie haga oración a otro dios que no seas tú, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones. [9] Por tanto, majestad, promulga esa prohibición y firma el documento para que sea irrevocable, como ley perpetua de medos y persas. [10] Así, el rey Darío promulgó y firmó el decreto. [11] Cuando Daniel se enteró de la promulgación del decreto, subió al piso superior de su casa, que tenía ventanas orientadas hacia Jerusalén. Y, arrodillado, oraba dando gracias a Dios tres veces al día, como solía hacerlo. [12] Aquellos hombres lo espiaron y lo sorprendieron orando y suplicando a su Dios. [13] Entonces fueron a decirle al rey: —Majestad, ¿no has firmado tú un decreto que prohíbe hacer oración a cualquier dios fuera de ti, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones? El rey contestó: —El decreto está en vigor, como ley irrevocable de medos y persas. [14] Ellos le respondieron: —Pues Daniel, uno de los deportados de Judea, no te obedece a ti, majestad, ni a la prohibición que has firmado, sino que tres veces al día reza sus oraciones. [15] Al oírlo, el rey, todo sofocado, se puso a pensar la manera de salvar a Daniel, y hasta la puesta del sol hizo lo imposible por librarlo. [16] Pero aquellos hombres le urgían diciéndole: —Majestad, sabes que, según la ley de medos y persas, una prohibición o edicto real es válido e irrevocable. [17] Entonces el rey mandó traer a Daniel y echarlo al foso de los leones. El rey dijo a Daniel: —¡Que te salve ese Dios a quien tú veneras con tanta constancia! [18] Trajeron una piedra, taparon con ella la boca del foso y el rey la selló con su sello y con el de sus nobles, para que nadie pudiese modificar la sentencia dada contra Daniel. [19] Luego el rey volvió a palacio, pasó la noche en ayunas, sin mujeres y sin poder dormir. [20] Madrugó y fue corriendo al foso de los leones. [21] Se acercó al foso y gritó afligido: —¡Daniel, siervo del Dios vivo! ¿Ha podido salvarte de los leones ese Dios a quien veneras con tanta constancia? [22] Daniel le contestó: [23] —¡Viva siempre el rey! Mi Dios envió su ángel a cerrar las fauces de los leones, y no me han hecho nada, porque ante él soy inocente, como tampoco he hecho nada contra ti. [24] El rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso. Al sacarlo no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios.

Hay versiones sencillas para los alumnos:

Podemos trabajar estas fichas y este texto más adaptado: Amo

Amo

El amo de la viña

La parábola del Amo de la viña nos habla de la justicia divina que no es igualdad, sino equidad, a cada uno según necesita. La misericordia del Amo es mayor que el juicio. El Amo es Dios. Lo encontramos en el Evangelio de Mateo:

[1] El reinado de Dios se parece a un hacendado que salió de mañana a contratar braceros para su viña. [2] Se apalabró con ellos en un denario al día y los envió a su viña. [3] Volvió a salir a media mañana, vio en la plaza a otros que no tenían trabajo [4] y les dijo: Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido. [5] Ellos se fueron. Volvió a salir a mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. [6] Al caer de la tarde salió, encontró otros que no tenían trabajo y les dijo: ¿Qué hacéis aquí parados todo el día sin trabajar? [7] Le contestan: Nadie nos ha contratado. Y él les dice: Id también vosotros a mi viña. [8] Al anochecer, el dueño de la viña dijo al capataz: Reúne a los braceros y págales su jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. [9] Pasaron los del atardecer y recibieron un denario. [10] Cuando llegaron los primeros, esperaban recibir más; pero también ellos recibieron un denario. [11] Al recibirlo, protestaron al hacendado: [12] Estos últimos han trabajado una hora y les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado la fatiga y el calor del día. [13] Él contestó a uno de ellos: Amigo, no te hago injusticia; ¿no nos apalabramos en un denario? [14] Pues toma lo tuyo y vete. Que yo quiero dar al último lo mismo que a ti. [15] ¿O no puedo yo disponer de mis bienes como me parezca? ¿Por qué tomas a mal que yo sea generoso? [16] Así los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

También podemos acercarnos visualmente:

Y trabajar esta ficha sobre el amo de la viña con este texto adaptado a los niños.

Amo

amo

Jesús M. Gallardo y Grupo Edebé