Con la S: persona que se detuvo a ayudar a quien había sido asaltado en el camino. «¡Samaritano!». La respuesta puede salir enseguida. Ahora viene otra pregunta: ¿por qué Jesús eligió precisamente a un samaritano para contar esa historia? Ahí quizá necesitemos algo más de tiempo.
Los concursos funcionan bien para repasar en clase de Religión. Tienen ritmo, permiten recuperar lo aprendido y suelen animar a participar. También podemos aprovecharlos para detenernos en una respuesta y preguntar qué hemos entendido del relato. Porque conocer el nombre de un personaje y explicar lo que hace tienen dificultades distintas.