Recorrido sensorial y juego cooperativo a partir de la oveja perdida
En Infantil, buscar algo puede convertirse en una aventura enorme. Una pieza que falta, un zapato que no aparece, un peluche que alguien dejó en otro rincón, una chaqueta que misteriosamente ha cambiado de percha… Para un niño o una niña de cuatro años, encontrar no es solo recuperar un objeto. Muchas veces es volver a sentirse tranquilo. Es comprobar que algo que parecía perdido puede aparecer. Es experimentar que alguien se preocupa, busca contigo y se alegra cuando lo encuentra.
Por eso la parábola de la oveja perdida puede trabajarse muy bien en Educación Infantil, siempre que la contemos con cuidado. No nos interesa presentar a la oveja como “la que se porta mal” ni al pastor como alguien que riñe porque se ha separado del grupo. A esta edad, el centro debe ser otro: cuidar y ser cuidados.