El olivo, una película sobre el ser humano y la naturaleza

Naturaleza y humanidadLa Naturaleza entendida como Creación es un tema que aparece en el currículo de Religión Católica tanto en Educación Primaria como en ESO. Muchas veces damos por hecho que la naturaleza siempre va a estar ahí, pero no será así si no ponemos de nuestra parte. Es necesario trabajar con los alumnos el respeto a la naturaleza como don de Dios y darse cuenta de que estamos llamados a ser los «jardineros del Edén».

Contextualización legislativa

Aunque podríamos trabajarla en todos los cursos de la ESO, proponemos hacerlo en segundo de ESO, según el nuevo currículo de la LOMCE:

Contenidos Criterios de Evaluación Estándares de aprendizaje
1. El ser humano, colaborador de la Creación de Dios. 4. Entender el sentido y la finalidad de la acción humana. 4.1. Clasifica acciones del ser humano que respetan o destruyen la Creación.

4.2. Diseña en pequeño grupo un plan de colaboración con su centro educativo en el que se incluyan al menos cinco necesidades y las posibles soluciones que el propio grupo llevaría a cabo.

 

Crítica

Cine con raíces – EL OLIVO

Dirección: Icíar Bollaín. País: España. Año: 2016. Duración: 98 min. Género: Drama. Reparto: Anna Castillo, Javier Gutiérrez, Pep Ambrós. Guion: Paul Laverty.

Una de las realizadoras más interesantes del panorama cinematográfico español es la madrileña Icíar Bollaín. Actriz y directora, la trayectoria de Bollaín es de una honestidad marcada por la realización de un cine humano y comprometido socialmente. Temas como el maltrato a las mujeres, la explotación del Tercer Mundo o las ONG, por ejemplo, han pasado ante su cámara haciendo palpitar al espectador y ofreciéndole unas obras reflexivas, vibrantes y sencillas.

Con El olivo, la directora madrileña nos presenta una fábula hermosa sobre la ecología y la dignidad de la naturaleza. El filme narra la historia de Alma, una joven de 20 años que trabaja en una granja de pollos en un pueblo de Castellón. Alma arrastra un drama que la lleva a autolesionarse, a tener relaciones con desconocidos y a mostrar un carácter rudo y distante. Esta lucha interior de la joven arranca algunos años atrás, cuando su familia vendió un olivo milenario en contra de su voluntad y de la de su abuelo, único ser que de verdad le importa en la vida.

El abuelo, una vez vendido el olivo, deja de hablar, se enajena y al final deja incluso de comer. El abuelo representa el amor a la tierra, el respeto sacral a la naturaleza, el acercamiento al Misterio que se hunde en las raíces de esos olivos milenarios. Por el contrario, el padre de Alma –que es quien vendió el olivo– encarna a todos aquellos a los que la crisis económica les ha llevado a vender lo más sagrado por dinero.

Alma afronta un imposible: encontrar el olivo y traerlo de nuevo a su hábitat natural, del que nunca hubiera tenido que salir. Sin planearlo y casi sin dinero, la joven se embarca en un viaje alocado junto a su tío Alcachofa y su compañero de trabajo Rafa. Este trío tan extraño emprende una ruta hacia Alemania con un camión que no es suyo para rescatar el olivo. En ese viaje, buscando lo imposible, conseguirán encontrarse un poco a sí mismos y redimirse de historias marcadas por el fracaso.

Estamos ante una película que rebosa honestidad y hasta ingenuidad por todos los poros. La directora muestra unos personajes a los que mima y trata con un cariño excepcional. Son personajes que destilan humanidad. La utopía de Alma, la fidelidad inquebrantable de las amigas, el amor escondido de un buen tipo como Rafa, la opción por la vida y el perdón de Alcachofa –un perdedor que no ha perdido su amor por las causas perdidas–, el realismo terrible del padre de Alma, la ternura sin límites del abuelo…, historias todas que dotan a la película de un pálpito muy humano.

El guion resulta ágil, entretenido y simpático. El buen humor se cuela por las rendijas de una historia que podría haberse convertido en un drama. Hay en el filme una visión esperanzada de la vida y la reconciliación, de la familia y el amor a la tierra, del perdón y el volver a empezar.

Todo esto no hubiera sido posible sin un plantel de actores en auténtico estado de gracia. La joven Anna Castillo da vida a esa Alma con alma. La mirada cautivadora, el rostro expresivo y una vitalidad arrolladora enamoran al espectador, que sintoniza con la idea enloquecida de esa joven que no quiere pactar con la mediocridad reinante. Javier Gutiérrez está espléndido en la figura del tío de la joven, un hombre herido pero capaz de dejarse embarcar en extrañas aventuras al servicio de una persona a la que quiere.

El olivo es una fábula preciosa, un filme que bebe de la utopía del 15M y que supone un canto a la vida, a los jóvenes, a la amistad y a la familia. En El olivo hay un hondo amor a la naturaleza; venderla, mancillarla, arrancarla, desarraigarla por dinero comporta el desarraigo de los seres humanos incapaces de enamorarse de la trascendencia del entorno natural.

El mundo, nos dirá Bollaín, es esa casa común de la que habla el papa Francisco. Si no cuidamos nuestra casa, acabaremos siendo víctimas de nuestro propio egoísmo y nos convertiremos en acomodados desarraigados…, ricos, sí, pero sin las raíces que nos ayudan a ser felices y a dar sentido a nuestra vida.

Vayan a verla. El olivo es una película con corazón.

 

JOSAN MONTULL

Propuesta de actividades

El profesor/a puede leer y reflexionar con los alumnos sobre los números 1 y 2 de la Encíclica Laudato si del papa Francisco:

#1. «Laudato si’, mi’ Signore» («Alabado seas, mi Señor»), cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la que compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba».

#2. Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm 8, 22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2, 7). Nuestro cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.

Se pueden formular estas preguntas:

  • ¿Qué papel os parece que tiene el ser humano en la Creación?
  • La relación que tiene el abuelo con el olivo es de respeto absoluto, lo trata como a un ser viviente. Identificad situaciones en las que los seres humanos tratamos así a la naturaleza y otras situaciones en las que no mostramos ningún respeto por ella. Clasifica acciones del ser humano que respetan o destruyen la Creación.
  • ¿Con qué personaje te identificas más? ¿Por qué?
  • Diseña en pequeño grupo un plan de colaboración con tu centro educativo en el que se incluyan al menos cinco necesidades y las posibles soluciones que el grupo llevaría a cabo para concienciar a los demás de la necesidad de cuidar el medio ambiente. ¿Cómo podemos trabajarlo en el cole? ¿Qué cosas hacemos que no respetan la Creación? ¿Qué podríamos mejorar?

 Jesús Manuel Gallardo Nieto