Aprender Misericordia con Rutinas de Pensamiento

PensamientoMisericordia y empatía van de la mano. Aprender a sufrir con el otro, a padecer, a ponerse en el lugar del otro es algo fundamental en la Religión Católica. Las rutinas de pensamiento pueden ayudarnos a hacer reflexionar sobre los distintos puntos de vista que pueden aparecer ante un mismo hecho y ayudarnos a comprender mejor qué es la misericordia.

Marco legal

Esta actividad que proponemos nos puede servir para trabajar el perdón y la misericordia en Bachillerato:

Bloque 1. El sentido religioso del hombre
Contenidos Criterios de Evaluación Estándares de aprendizaje
El perdón como necesidad del ser humano. 1. Identificar la necesidad del perdón para ser feliz. 1.1 Recuerda y acepta situaciones personales o sociales que necesitan de Perdón (CSC)
Bloque 2. La revelación: Dios interviene en la Historia
Contenidos Criterios de Evaluación Estándares de aprendizaje
Dios está siempre dispuesto al perdón 2. Conocer las características del perdón de Dios. 2.1 Descubre y enumera las características del perdón de Dios en algunos relatos bíblicos (CEC, CL)
Bloque 3. Jesucristo, cumplimiento de la Historia de la Salvación
Contenidos Criterios de Evaluación Estándares de aprendizaje
El perdón de Dios: acciones y parábolas de Jesús 3. Comprender el significado de algunas parábolas del perdón 3.1 Visualiza, en obras de arte, escenas de perdón y las explica (CEC, CSC)
Bloque 4. Permanencia de Jesucristo en la Historia: la Iglesia
Contenidos Criterios de Evaluación Estándares de aprendizaje
El sacramento de la Reconciliación. 4. Explicar que a través del sacramento de la Reconciliación Dios concede el perdón. 4.1 Conoce y explica las condiciones para acoger el perdón de Dios (CEC)

4.2 Describe los pasos de la celebración del sacramento del Perdón (CL, CSC)

 

Por otro lado, también podría ser útil para el tercer ciclo de Primaria, y para ESO, en lo referente al trabajo sobre el sentido del perdón y el aprender a ponerse en el lugar de otro.

 

Desarrollo de la actividad

Lectura del Evangelio

En primer lugar, leemos juntos la parábola del Hijo Pródigo, en Lc 15, 11-35

Un hombre tenía dos hijos. El menor dijo al padre: Padre, dame la parte de la fortuna que me corresponde. Él les repartió los bienes. A los pocos días, el hijo menor reunió todo y emigró a un país lejano, donde derrochó su fortuna viviendo como un libertino.

Cuando gastó todo, sobrevino una carestía grave en aquel país, y empezó a pasar necesidad. Fue y se puso al servicio de un hacendado del país, el cual lo envió a sus campos a cuidar cerdos. Deseaba llenarse el estómago de las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitando pensó: A cuántos jornaleros de mi padre les sobra el pan mientras yo me muero de hambre. Me pondré en camino a casa de mi padre y le diré: He pecado contra Dios y te he ofendido; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Trátame como a uno de tus jornaleros. Y se puso en camino a casa de su padre.

Estaba aún distante cuando su padre lo divisó y se enterneció. Corriendo, se le echó al cuello y le besó. El hijo le dijo: Padre, he pecado contra Dios y te he ofendido, ya no merezco llamarme hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus criados: Enseguida, traed el mejor vestido y vestidlo; ponedle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traed el ternero cebado y matadlo. Celebremos un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido, se había perdido y ha sido encontrado. Y empezaron la fiesta.

El hijo mayor estaba en el campo. Cuando se acercaba a casa, oyó música y danzas y llamó a uno de los criados para informarse de lo que pasaba. Le contestó: Es que ha regresado tu hermano y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado sano y salvo. Irritado, se negaba a entrar. Su padre salió a rogarle que entrara. Pero él respondió a su padre: Mira, tantos años llevo sirviéndote, sin desobedecer una orden tuya, y nunca me has dado un cabrito para comérmelo con mis amigos. Pero, cuando ha llegado ese hijo tuyo, que ha gastado tu fortuna con prostitutas, has matado para él el ternero cebado. Le contestó: Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Había que hacer fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, se había perdido y ha sido encontrado.

 

Rutina de pensamiento: Círculo de puntos de vista

Tras la lectura del Evangelio, hacemos una lluvia de ideas con los alumnos sobre los diferentes roles y personajes que aparecen en la narración. Después de ponerlos en común se invita a los alumnos a elegir uno de los roles que se han puesto en la pizarra, para identificarse con él.

A continuación, se les pide que escriban cuatro apartados:

  1. Estoy pensando en el perdón y la Misericordia, desde el punto de vista de…. (poner el elegido).
  2. Creo que… (describe la situación desde el punto de vista elegido). Se les pide a los alumnus que profundicen lo más posible, que se metan en el papel que han elegido.
  3. ¿Qué preguntas o interrogantes tienes desde el punto de vista qué has elegido?
  4. Haz una lista con las nuevas ideas que tienes acerca del perdón y la misericordia que antes no tenías.

Tras este momento personal, se invita a los alumnos a hacer un juego de rol, y a tratar de debatir y compartir como si realmente esas personas estuvieran participando en un ficticio debate. Cuanto más se metan en el papel, más creativa es la rutina y nuevas cotas de pensamiento se pueden lograr.

Por último se puede acabar la actividad escuchando juntos el tema “Misericordias” escrito por el Padre Toño Casado e interpretado por él mismo y el Padre Damián. Es una forma dinámica y atractiva de acabar la actividad.

 

Jesús M. Gallardo Nieto

Profesor de Religión Católica