Dion, el burrito que acoge a Jesús en su casa. Cuento navideño para Infantil

DionDion acoge en su establo a la familia de Jesús

Un día, un precioso conejo blanco que vivía en un bosque jugaba con sus hermanos. Saltaban y corrían alegres junto con su papá y su mamá, que los observaban con atención, para que no les pasara nada malo.

De repente, a lo lejos del camino, apareció Dion, el lindo asnito de color canela, que estaba paseando bajo el sol. El conejito se fijó en él y se alegró pensando: «¡Qué bien, tendré un nuevo amigo!». Y se acercó hacia el asnito dando saltos.

—¿Quieres ser mi amigo? —le preguntó el conejito—.
—¡Sí, claro que quiero! —le respondió el asnito—. Me llamo Dion y tú… ¿cómo te llamas?
—Azucarillo —dijo con una voz muy alegre—. Como soy tan blanco, me pusieron ese nombre. Me encanta hacer amigos y…,sobre todo, si son tan grandes y fuertes como tú.

Dion se sintió muy halagado y querido, por lo que le devolvió una enorme sonrisa.
—Ven conmigo —le dijo Azucarillo—, te voy a presentar a mi familia. Y Dion se fue con su nuevo amigo, Azucarillo.

—Esta es mi familia: mi padre, mi madre y mis nueve hermanos. Comemos muchas zanahorias, ¡y también hierba fresquita!
—¿Y dónde está vuestra casa? —le preguntó Dion—.
—¡Aquí, en la tierra! —respondió mientras señalaba la entrada de la madriguera.
—¿En la tierra?
—Sí. Mi casa es muy especial —dijo Azucarillo—. Mi casa es una cueva pequeñita y larga, es una madriguera.
—¿Y quién construyó tu casa? —preguntó Dion.
—Pues mi papá y mi mamá fueron escarbando en el suelo y poco a poco hicieron un agujero…, que los llevó al fondo de la tierra. Allí encontraron raíces de árboles y a otros animalitos, como gusanitos y hormiguitas.

—Ahora que ya conozco a tu familia y tu casa, ¿quieres venir a la mía? Es que la pasada noche ocurrió algo maravilloso en mi casa y quiero enseñártelo.
—¿Y cómo es tu casa? —preguntó Azucarillo mientras andaban juntos hacia donde vivía Dion.
—Mi casa es mucho más grande que la tuya —explicó Dion—. Está construida con piedra, tiene puerta y ventanas. Y está cubierta por un tejado. Es un establo.
—¿Y cómo es tu establo por dentro?
—En el suelo hay mucha paja que sirve de colchón para que durmamos calentitos los animales. En mi establo vivimos el buey y yo. También hay un pesebre donde me ponen la comida.
—Pero desde ayer el pesebre sirve de cunita para un bebé recién nacido.
—¿Cómo? ¿Ha nacido un niño en el establo? —preguntó con cara de asombro Azucarillo.
—Sí, ahora tengo una nueva familia: la que vive en mi establo —contesta muy orgulloso Dion—.

—¡Hola, María! ¡Hola, José! —saludó Dion al matrimonio mientras corría a darle calor
al bebé—.
Azucarillo, cuando vio al Niño, se quedó ensimismado y preguntó:
—¿Cómo se llama?
—Se llama Jesús —le dijo su madre María— y quiere que túseas su amigo.
—¡Sí, sí, sí, yo también quiero ser amigo de Jesús! ¡Oh, Dion, tienes una familia fantástica!

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